♥
Ambos están convencidos de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad, pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían, no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos en los que hace tiempo
podrían haberse cruzado?... Me gustaría preguntarles si no recuerdan -quizá un
encuentro frente a frente alguna vez en una puerta giratoria, o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-, pero conozco su respuesta.
No recuerdan. Se sorprenderían de saber que ya hace mucho tiempo que la
casualidad juega con ellos, una casualidad no del todo preparada para
convertirse en su destino, que los acercaba y alejaba, que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa se apartaba a un lado. Hubo signos, señales, pero qué
hacer si no eran comprensibles. ¿No habrá revoloteado una hoja de un hombro a otro
hace tres años o incluso el último martes? Hubo algo perdido y encontrado. Quién
sabe si alguna pelota en los matorrales de la infancia. Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto se sobrepuso a otro tacto. Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño desaparecido inmediatamente después de
despertar. Todo principio no es mas que una continuación, y el libro de los
acontecimientos se encuentra siempre abierto a la mitad.
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