Y de repente, frenas, miras a tu alrededor y ves que todo cambió, que todo cambia, te encontras siendo protagonista de algo que no lo esperabas, o tal vez no pensabas que se iba a dar como lo vivis. Pensas, y mucho, porque la cabeza siempre va a querer ser la primera en aparecer, porque siempre va a re-preguntarte miles de veces, lo que vos querés, casi siempre gana, CASI, porque un dia decidiste que haga silencio, decidiste enmudecerla, escuchaste a tus impulsos, escuchaste a eso que no sabés que es, y decidiste ir para adelante, sin saber que te esperaba. Algunos lo llaman correr riesgos, ya que temen las consecuencias, otros, jugarsela. No sé cual de las dos será, porque si nos ponemos a pensar, la vida esta llena de " riesgos ", desde el momento en que naces tenés miedo... Cuantas veces vimos a un bebe llorar cuando la mamá lo deja un segundo en la cuna ? o cuando estamos en un lugar que no conocemos y no sabemos para donde ir, nos paralizamos, porque eso es lo que hace el miedo, para mi en cierto punto, el miedo y la cabeza van de la mano y cuando alguno de los dos acciona, te quedas quieto, no sabés que hacer.
Leí por ahí que al miedo le encanta robar sueños, y creo que es la mejor descripción que puede haber, tantas cosas no hicimos por pensar en que nos podia pasar, por miedo a ser lastimados o lastimar... si, ya se que es dificil, pero si entendes que si estas frente a algo o alguien que hace bien, tu cuerpo va a hablar, y ese es el único que tiene la razón.
Y entonces, decidis dejar la mente y los miedos atras, y pensar:
Que no existan dias.
Que no existan horas.
Que no existan lugares.
Que no exista nadie que te frene.
Pero que si exista la capacidad de sentir, que nunca se pierda, porque después de todo, mirarse a los ojos, abrazarse, reirse, o simplemente estar en silencio, no tiene nada que ver con la cabeza, y mucho menos con los miedos.
Escrito por Ayelén Medina.
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